Wilhelmson Arkitekter, un grupo de arquitectos afincados en Estocolmo, están construyendo un singular proyecto de dúplex en las costas de Helsinborg, Suecia. Su particularidad: sobre la pulida superficie de las fachadas, sus ventanas lucen los marcos hojas doradas.

El recurso, aunque sencillo, en este nuevo contexto y uso, adquiere un nuevo y entrañable sentido, como si, desde el vamos, se diera a la vida que se vislumbra desde el exterior y por esas ventanas, fuera la obra de arte.
El carácter despojado, de simetría cruda, de las casas realza todavía más el juego de los marcos. Su cristal espejado añade un toque de misterio, y da a las ventanas una continuidad con el terminado de las fachadas.

Es una idea poderosa, que no cae en la extravagancia, y que puede vestir a un frente sencillo de un motivo de gran plasticidad, que habla sin inhibiciones del valor de la vida cotidiana. La vida de los otros como un cuadro en el que terminamos por vernos reflejados.
Fuente | Dezeen












