Una de las opciones más interesantes para vestir las paredes son las viejas ilustraciones naturistas de principios de siglo, las láminas de viejos libros de historia o arqueología, con su suave manejo del color, sus firmes trazos, su delicado sentido del detalle y el uso de tintas deslavadas por el tiempo.
Una reciclamiento que viste a las paredes con historias, lugares y personajes sin caer en la extravagancia.
Las colecciones vintage, sean en series o láminas sin relación, son un motivo que llena a las paredes de una elegancia atemporal y ligera, y a diferencia de los muebles, son una inversión que siempre sube su valor. Además, basta un sencillo marco y un cristal para protegerlas y darles todo el brillo que requieren.

Sus motivos son diversos, casi infinitos: mapas, aves, estudio de botánica o mineralogía con anotaciones en hermosa manuscrita, mitología, antiguas postales…

Pueden adquirirse en tiendas de antiguedades o librerias, y son realmente económicas: 200 euros bastan para hacerse de una pieza de coleccionista. Si el bolsillo no da, siempre se puede recurrir a las reproducciones, que en sus versiones más cuidadas recuperan toda la magia atemporal de los originales.
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