Una de las propuestas más arriesgadas para vestir una pared son las rayas. Una idea que resulta muy atractiva cuando se realiza en los espacios adecuados y que puede crear, con un elemento tan sencillo como el contraste entre colores, ambientes dinámicos y llenos de vida.
¿En dónde es recomendable usar las rayas en las paredes? En los ambientes amplios con poco mobiliario y un uso moderado o nulo de los estampados en las telas, o en habitaciones que requieren de un toque divertido y dinámico, como las piezas de los niños, los cuartos de juego o ambientes de trabajo, como al cocina.
¿Qué rayas son más recomendables: las gruesas o las delgadas? Todo depende del efecto que se quiera lograr.

Las rayas anchas crean una sensación juguetona, de movimiento y dinamismo.

Las rayas delgadas, en cambio, hacen un efecto más óptico, y es mejor usarlas con el blanco y un color vivo, que en contacto con el blanco se suaviza y difumina, y produce la ilusión de que sobre la pared hay un relieve alternado.
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