8. Explota lo clásico y lo sencillo

La regla en el exterior es que menos siempre es más, y que lo clásico se impone: por íntimo, por colorido, por hogareño. Una mesita cubierta por un mantel a cuadros en colores luminosos basta para crear un comedor en las afueras de la casa, en el patio o en la terraza
9. Explota el metal

Si el espacio y el presupuesto ayudan, las estructuras de hierro recubiertas de pintura negra aportan un medido dramatismo al ambiente, que una vez suavizadas con telas claras (cortinas o mosquiteros) rsultan acogedores y bien recibidos por el verde y los colores de las flores.
10. Acoge el encanto de lo rústico

Los muebles de madera, perfilados a veces sobre troncos o bloques, las sillas de rafía o de de otras fibras entretejidas, las mesas de madera envejecida o tosca, las paredes de ladrillo visto ennegrecido… Todos los encantos del estilo rústico crecen en los ambientes al aire libre. Son una manera de traer el espíritu natural a la ciudad, y de conectar la casa con la naturaleza circundante. Montar un salón al aire libre les da la oportunidad de ganar absoluto protagonismo.
Fuente | BHG













