La tecnología no siempre se lleva bien con los deseos decorativos, y los componentes y dispositivos electrónicos suelen convertirse en un reto al momento de integrarlos al ambiente. Uno de estos componentes es el termostato: esa cajita blanca que sobre sale de las paredes, necesaria e incómoda.

¿Cómo disimular un termostato?
La mejor manera de restar impacto visual a un objeto es integrarlo al ambiente, jugar con él, hacerlo parte de la decoración. No ocultarlo, sino todo lo contrario.
La de la fotografía es una excelente idea para hacer parte de la decoración a un termostato: haciéndolo parte de una pared llena de cuadros.
La clave: colgar cuadros de diferente tamaño y con diferentes marcos. En un primer momento, dentro del conjunto, el termostato pasa desapercibido, pero con una inspección más cercana, el arreglo destaca por su originalidad, y por su capacidad para integrar, con total encanto, el termostato a la decoración.
Fuente: Likehacker













