
Tomemos como ejemplo está foto. ¿Qué palabras la condensan? Alegría y armonía. Alegría por las atinadas elecciones del color. La sensación de armonía proviene de algo más sutil: el diálogo y los contrastes que colores, texturas y estampados mantienen entre sí. ¿Cómo se consiguió?
La clave de la combinación de los colores está en saber dosificar el contraste. El sofá en tela de algodón terracota (un tono de rojo apagado y un poco sucio) necesita luz, alegría, una historia que contar. Por un lado, la elección de cojines en un tono más vivo (más estridente y luminoso) aporta el tono brillante y alegre que vuelve juvenil al sofá.
El contraste se suaviza con la escala dibujada a través de los cojines. Dos de los cinco almohadones comparten el mismo color que el sofá. Uno de ellos tiene un estampado. Este es el eslabón que une al resto de los cojines y al mueble: un nexo visual entre el color y los estampados, que permite el paso a otros colores y otros estampados.
El juego del color es así: contrastes y conexiones.
Foto | Three potato Four












