4. Juega con la composición

No hay una regla establecida sobre la forma en que deben agruparse las fotografías sobre una pared. Cada ambiente, en todo caso, reclama un tratamiento especial. Los pasillos estrechos se visten mejor con una línea de marcos en una de las paredes. Las paredes amplias admiten círculos, espirales o trazos aleatorios. En espacios reducidos, conviene usar una foto de grandes dimensiones únicamente, en lugar de varias pequeñas y dispersas.
5. Cuida la luz y la iluminación
La luz del sol es letal sobre los marcos y las fotografías. Procura colocar tus fotos en donde no la reciban duramente. Elige, también, zonas bien iluminadas, y en donde las lámparas no produzcan reflejos molestos sobre las cristales o las fotos.
6. Lo sencillo marca la diferencia

Nada te impide usar alternativa a los marcos: cuerdas y broches son una forma totalmente válida de colocar tus fotos. Lo importante es que, sea cuál sea el soporte que lijas, no dañes tus preciadas imágenes. La imaginación es el límite siempre que respetes una sencilla regla: lo sencillo siempre da mejor resultado.
Así que a llenar tu mundo de imágenes, y descubrir todos los juegos decorativos que te reservan las fotografías.
Fuente | Freshome













