El salón es el ámbito por antonomasia de los cuadros, pero nada nos impide llevar su impronta a otros ambientes, como el dormitorio e incluso la cocina.
En el dormitorio

Prefiere los arreglos simétricos y los motivos similares: que todos los cuadros conserven el mismo tamaño, color y estilo. Colócalos alineados y bien a la vista, en una colección equilibrada y serena. Prefiere siempre los motivos que hablen de ti: fotos familiares o ilustraciones de tus aficiones y querencias.

Sobre la cama, prefiere arreglos más dinámicos, pero siempre respetando la simetría. Una buena idea: un gran cuadro al centro al centro de un cuadrado descrito por otros cuatro más pequeños.
En la cocina

Hay que respetar las reglas de seguridad, y colocar los cuadros lejos del contacto del fuego, y evitar también el agua, de modo que sobre la mesa del comedor o en un espacio neutro son lugares idóneos.
La única limitación sobre los cuadros en la cocina es que no reflejen temas de cocina: bodegones, latas de sopa Campbell, Chefs… Hay que encontrar alternativas luminosas y divertidas para romper la atmósfera de trabajo. El arte abstracto es una buena alternativa.
Fuente | Bhg












