Cuando se trata de dar a camas individuales el toque infantil, la mejor estrategia y la forma más económica de hacerlo es con la modificación de sus cabeceros.
El cabecero no es sólo un mera protección para las paredes. Se trata del alma de la cama: la viste, la conforme y le da un tema y personalidad. El material y forma del cabecero definen, en buena medida, el alma de un dormitorio. Así es, por lo menos, en lo que se refiere a los dormitorios infantiles.
Una de las formas de dar a un cabecero un estilo infantil es convertirlo en una galería para el arte de los pequeños.
Revestidos de tela o pintados, con un color brillante, se pegan sobre ellos dibujos de los niños. Además de convertirse en un escaparate para su expresión artística, se trata de un concepto que se puede renovar con facilidad. Una feliz nota de color que agrada a la vista, a los padres y a los artistas.
Foto: BHG












