Llega el calor, y es tiempo de llevar los ambientes fuera de casa, al exterior. Y no se trata tanto de gastar en complementos y arreglos, sino en usar la imaginación, el color y las texturas en nuestro favor. Por ejemplo: este arreglo de macetas colgado de una pared del balcón o de la terraza.
El principio es sencillo: una pared, 9 macetas con diversas especies de plantas y un poco de pintura.
La idea: jugar con los tonos de azul y verde. Las macetas de barro han sido pintadas en diferentes tonos de ambos colores, y se ha dejado su borde superior sin pintura, lo que resalta la textura de la arcilla.
El resultado es natural y fresco. Una vez que las macetas cuelgan bien afianzadas (con ganchos, una red o sobre una repisa), el juego de colores de las macetas pintadas se expande con los tonos de las plantas y de las flores, y la pared se ve arropada con las formas naturales.
Imagen: BHG












